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domingo, 4 de marzo de 2012

Revolución frente a la heptitis C

Revolución frente a la heptitis CRevolución frente a la heptitis C

Pocas personas asocian la infección por el virus de la hepatitis con un proceso que puede tener como desenlace un cáncer de hígado cuando esta «central química» del organismo sufre una fibrosis o posterior cirrosis. El virus C es la principal causa de trasplante hepático y cerca de 800.000 españoles son portadores del mismo, contagiados en su mayoría cuando a la sangre no se le hacían tan rigurosos exámenes como ahora. Sólo 300.000 de ellos son conscientes de su condición de infectados, pues el agente puede convivir con el paciente durante décadas sin apenas dar síntomas. Con la globalización, estas infecciones hepáticas se han extendido y es crucial actuar en Asia, dónde son más prevalentes, para frenar su expansión, ya que 170 millones de personas están infectadas por el virus C y hasta 400 millones con el B. El Congreso Asia Pacífico para el Estudio del Hígado fue el escenario de la llegada de muy buenas noticias en el combate de la hepatitis C. «Estamos hablando de una revolución. Hay, actualmente, 24 antivirales de acción directa, conocidos como DAAs, en fase más o menos desarrollada, lo que permite hablar de curación. En el genotipo 1 del virus –el más prevalente en España– sólo se cura la mitad de los pacientes con las terapias actuales (interferón alfa pegilado y ribavirina). La primera generación de DDAs ha aumentado las tasas de curación en más de un 40 por ciento en individuos previamente tratados. Sin embargo, tienen algunos efectos secundarios (anemia, sarpullidos, picores, naúseas, hormigueos...)», explica Jacob George, profesor de Gastroenterología en la Universidad de Sidney (Australia). «Después de esos primeros medicamentos con tan buenos resultados –añade–, ahora llega una nueva generación con menos efectos adversos. Podemos hablar de curación del 90 al cien por cien de los pacientes».

George hace referencia al reciente estudio publicado en «New England Journal of Medicine» con una terapia de dos de estos nuevos fármacos –daclatasvir y un inhibidor de la proteasa, asunaprevir–, o los mismos combinados con el tratamiento actual, que lograron una respuesta virológica total doce semanas después de la administración.

«Es muy excitante el momento en el que nos encontramos, en un plazo de tres o cuatro años tendremos una sola píldora, válida para los seis genotipos del virus y sin efectos secundarios», asegura George. Harry Janssen, director de la Unidad del Hígado de la Universidad Erasmo de Rotterdam (Holanda), cree que «las investigaciones darán como resultado la curación de todos los enfermos en un plazo de dos años».
Por su parte, Vicente Soriano, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III de Madrid, participa en los ensayos clínicos con estos nuevos principios activos. El especialista opina que «estamos viviendo un momento tan importante como cuando en el año 96 llegó la combinación de fármacos contra el VIH. Además, la segunda generación de DDA implica tomar sólo una o dos pastillas una vez al día». Otro frente es la hepatitis B, cien veces más contagio que el sida, sobre la que se registran avances de la mano de tenofovir o entecavir.

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